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lo que me brota

Todo lo que SOY, cuando ESTOY sin ti.

A la chica que soñaba con dragones.

Yo.

Me gusta el cacaolat. El mar. Mirar una elipse gravitacional.
Las 7000 lunas de Júpiter, los géiseres de metal.
Los ríos de lava, una aurora boreal.

Me gusta la cerveza fría, el polvo de estrellas.
Las constelaciones, éstas no, aquéllas.

Me gusta el atún. Me gustas tú.
Me gusta leer, los mundos que todavía están por ver.
Me gusta escribir. La lira, la poesía, Shakespeare, Becquer.

Odio la monotomía. La rutina.
Odio el mal, odio las personas que no ven más allá.

Odio el aceite de coco,
Odio la política, un poco.

Odio la falta de honestidad. Odio sentarme a ver la vida pasar.
Odio la falta de inspiración. Las faltas de ortografía, la ira.

Esta soy yo.

 

La chica que soñaba con dragones.

El sol ardía esa mañana.
Y de repente lo vió, ahí en su ventana.
Se frotó los ojos, con calma.
Al fin y al cabo, acaba de salir de la cama.
Pero por más que lo hacía,
Él ahí seguía.
De un salto se levantó,
Dio dos pasos, se asomó.
Era grande, ojos de fuego, alas y escarpias, grande parecía también su ego.
Que qué era? Ella lo sabía,
Estaba ahí, pero no se lo creía.
Y se atrevió, lo tocó, se emocionó.
Así que a él se subió. Y por primera vez, ella voló!
Que qué era? Era un dragón.
Y ella, quien era?
Una chica preciosa, que se tiró por el balcón.

 

De repente.

De repente no ves el mar,
Las estrellas se caen,
Y las lágrimas son tu sal.

No hay Dios, no hay bien, no hay mal.
No queda nada en su lugar.
Solo un anden, por el que pasan trenes, que pasas de coger.

La vida se va, ya no hay flores,
ni nubes. No hay más.
No hay arcoiris en tu pupila, ni sabor en tus labios. Quizás hay retazos, de gris, de esos ojos que recuerdo haber amado.

Qué hay entonces?
Estatuas de bronce, pues no hay tiempo ni movimiento.

No hay nada, no hay nada.

 

Los sueños, sueños son.

Pensaba que te tenía, pero era una ilusión.

Soñaba que eras mío, pero los sueños, sueños son.

Y mientras pensaba y soñaba era feliz, como felices fuimos los dos.

Pero insensata de mí, todo se acaba, y tú no ibas a ser la excepción.

Y ahora lloro mientras veo derrumbarse las paredes de mi habitación,

Esas que antes eran de los dos.

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Que no se marchen jamás. Las ganas de mirar las estrellas, el mar. De saltar, de descubrir, de observar. De gritar: cógeme fuerte, y pongámonos a volar.

A ti, Albert. A tu voz, que es la mía. A tus manos, que me inspiran. A tu piel, que me atrapa; a ti, que me amas; GRACIAS.

 

Que no se marche jamás

Una estrella fugaz.

Los dos mirando al cielo, y tu mano agarrar.

Para que no se vaya,  que no se marche jamás.

De mi piel que es tuya, como de las nubes es el mar.

Mil caricias compartidas, infinitos besos por dar.

Tu camiseta en mi cuerpo, que grita que a tu lado quiere estar.

Y pernoctar, en esos brazos que me inspiran y que no me suelten jamás.

Y es que una vida sin ti suena a frio, a soledad.

A tristeza, a no saber dónde mirar.

Y es que te quiero tanto, como peces hay en el mar.

 

 

Solo el mar

Tú.
Solo tú.
Solo tú y yo.
Solo las estrellas.

Y la brisa, que sopla al pasar.

La vía láctea, q empieza a brillar.

Las olas, el agua, mojando cada lugar,
de nuestros cuerpos bajo el mar.

Solo el mar, solo esto,
Que no sé cómo parar.
Te quiero, lo sé.
Te quiero a rabiar

 

 

Mi Al

Me gustaría explicarte lo que siento por ti.

Siento que me ahogo, cuando no estás aquí.

En un mar de recuerdos y de todo lo que nos queda por vivir.

Eres quien mejor me ha tratado, y quien más me ha inspirado.

Eres mi All. Sabes que soy muy independiente, pero nadie necesita tanto espacio. No sin ti.

Y quiero compartir mis días contigo, y que no tengan fin. Quiero hacer las cosas bien, quiero ir despacio, quiero engancharme cada vez más a ti.

Y es que aunque no me creas, nunca he encontrado a nadie que supiera más de mí. Que me supiera tratar mejor, que me besara con tanto amor.

Y siento por ti algo súper especial, y busco tus manos hasta cuando no están.

Es como si los astros se hubieran alineado y nos hubiéramos encontrado.

Y Al no me dejes escapar. Dices que hay mil como tú, pero no es verdad.

Y aunque lo fuera, yo en tus brazos, ya soy feliz.

Te quiero, te quiero, te quiero y no soportaría una vida sin ti.

 

 

Cae

Cae sobre mí. La oscuridad. El agua, y aún el propio mar.

La vida, la mía. Mi libertad. Mis alas, esas que me diste, y que juré no perder. Esas que ahora, en el suelo, veo caer.

Como las paredes, de esta habitación, que ni es nuestra, ni es de los dos.

Sobre las cenizas, de lo que fue, pero ya no será. De lo que no puede volver a arder, de la llama que se apagó ayer.

En ese mundo -remoto, extraño, en el que infinitos son los colores, que brillan cada amanecer-,

Sobre estrellas que terminan su vida, y que nos miran, con cara de ironía,

Pensando “fugaces vosotros”, como fugaz fue nuestro amor.

Ese que hoy lloro, como a un pasado mejor.

De caricias que parecían no tener fin.

De historias bonitas antes de dormir.

De soñar, de despertar. A tu lado, en ese lugar, que algunos llaman infierno,
Otros sol,
Y otra, ésta, la estrella en la que gravita mi corazón.

 

 

Y si.

Y si,  y si nada fuera así.

Y si estuviéramos en otro mundo, en otra vida, en otro contexto del actual.

Y si fuéramos dos y no supiéramos contar más.

Y si los segundos fueran nuestros, y de nadie más.

Y si solo fuera tuya, y si esto fuera más allá,

del arcoíris que brilla al final,

de tus ojos, que serían míos, y de nadie más.

 

Y si juntos afrontáramos mareas, y si nos quisiéramos mojar,

quizás llegaríamos a tierra,

arena tibia y vistas al mar.

Qué bonita sería la vida, qué bello lugar.

Mira la elipse, cruza la tangente, sé un punto de inflexión.

Seamos todos y seamos todo, y que podamos cruzar,

la línea que separa

el bien del mal.

 

 

A la lluvia que moja, al sol que alumbra, a la vida que aprieta; a ti, que liberas.

A ti,

Que pocas veces estás en mis líneas,

Pero siempre estás en mi almohada;

A ti,

Que me das tanto. Que me quieres tanto. Que me ayudas tanto.

A ti, que me acompañas hasta al lavabo, que eres quien más besos me ha dado.

A ti estas lineas Darth, aunque no las puedas entender,

Son prueba de que te haré saber, que vas a ser un perro feliz,

y que yo

seré una dueña fiel.

Lunes sin por qué

Es lunes, y empieza a caer, llovizna sobre mi piel.

Cala. Pero aún mantengo vivo el recuerdo de tu fulgor. De tu calor.

Y es martes, y llueve sobre mí.

Y veo, a lo lejos, un rayo fugaz, que con su luz, parece susurrar: viene el invierno, el frío.

El que hace sin ti.
Y es miércoles y llueve como si no hubiera un fin; en mí.

Y todo es agua, y yo una náufraga luchando por respirar, un poco de ese aire que creo recordar,
Dejé en algún rincón de mí, para ocasiones así.

Y es jueves y parece que se calma el cielo. Ya casi, puedo sentir tus besos.

Y me tiro al agua, y me pongo a nadar.

Porque, amor, ya casi veo el día en que nuestros yos se fusionarán,

el día en que crearemos suficiente energía gravitacional, como para rotar el uno entorno al otro,

durante toda la eternidad.

Pero llega el lunes, mi amor.

Y parece que llueve, desde tu balcón.

Y una palabra retumba en mi interior, algo que odio, que no quiero sentir;

se llama fisión y nos separa, cada semana, sin aviso, sin compasión.

Y la energía se duplica y brilla tanto que ciega hasta al que no ve; como a ese que parece creer,
Que la física es algo más que leyes sin por qué.

 

 

Ya está

Me voy a dormir, en nuestro colchón.

Ese que está en las nubes, que hemos condensado tú y yo. Con la energía que nuestros cuerpos emiten en una onda de calor emociosensorial.

La fisión, qué bonita y qué puta. La física, igual. Que nos atrae y nos repele y nos deja en un punto tal,
Que o me coges o me sueltas, pero, así, ya no aguanto más.

 

 

En mis sueños

Y es que apareciste, de repente. En mis sueños, un día.

Y me desperté con sabor a sal, a sábanas de arena y tu voz como si fuera el recuerdo de una sensación.

La tuya. La de los dos. La de mi cabeza apoyada en tu espalda, y la de tu suave movimiento al respirar.

La de tu mano buscando la mía, en un eterno juego de uy que te pillo, uy que te voy a pillar.

Uy que mañana todo esto, no será más,

Aunque fuera real,

Que las sensaciones que dejas al marchar.

Que el vacío que creas al huir de mí.

Que mi corazón tirado en cualquier rincón.

Que estas letras,

que son todo lo que soy yo.

El sol, que asoma por la ventana

¿Que qué me hace suspirar?

Tu pelo, ondeando, en el mar.

Aquella estrella fugaz, que pasó atenta a lo que sucedía detrás.

Un dulce despertar. A tu lado, que sabe mejor.
Y es que todo cobra color.

Y una vida contigo, pero de verdad. De olas, de sol, de playa, de soledad. La nuestra, que sonríe al pasar.

Cuatro paredes y una cama.

El sol, que asoma por la ventana. Un amanecer de sensaciones.

Notar cómo brotan las emociones.

El océano en calma. La brisa en la montaña.

Tu mano en la mía.

Un desierto lleno de amor. El que surje de túyyo.

A mí, sin ti.

A los árboles que caen sin ser escuchados.

 

 

Sin ti

Que no huele igual el otoño, que no baila igual el abril.

Ya son meses sin ti.

Y las hojas van cayendo, y todo parece gris.

Ya no saben igual los amaneceres, ya no huelo mi almohada al dormir.

Hace demasiado que no estás aquí.

Y no sabe igual el rocío, ni brilla igual aquel planeta de allí.

Las flores se marchitan,

y todo sin ti.

 

 

 

A ti

Me giro y me miro. Hay algo raro en mí.

Tengo un agujero, y es que busco, pero ya no estás aquí.

Y vuelvo y te observo.

Yo no te veía así.

Te brillaban más los ojos, te miraba hasta morir.

Y miro al suelo y me entristezco. Todo parece gris.

Ya no brilla nada en mí.

Y alzo la vista, y esa estrella de allí, me recuerda todo lo que está por venir.

Así que miro al frente y doy un paso,

y mientras camino me giro

y te veo a ti.

 

 

 

 

Soledad

Aulla el viento, fuera, en la oscuridad. Aquí la luz tenue de una vela salvaguarda la verdad.

La que sopla y todo destroza, fuera, donde tú no estás.

Y es que algo me oprime, aquí, en tu hogar.

Mi amor es demasiado grande, para poderlo encerrar.

Y pareció que se volvió loco, loco de felicidad.

Y ahora mengua y se revuelve; cómodo, no está.

Y pienso en la vía láctea y cómo la voy a cruzar,

y el viento no para, no para de aullar.

Se acerca una tormenta, y huele a soledad.

 

 

 

Se ve

-Conocí a un hombre que se enamoró de la Luna.

Me lo encontré en el andén de las promesas incumplidas, entre lo cierto, y el edén.

Y me quedé mirándole. Le contemplé.

Cuánta locura en sus ojos, cuánta blancura en su piel.

Y es que si está tan lejos su amante, si es que incluso le cuesta sentir su ser,

mira hacia arriba en las noches, pero por el día no la ve.

Y llora cada amanecer;

Y sus lágrimas son el rocío del alba,

y su llanto, su verso, que se oye

y hasta se ve.

 

 

 

Que jamás.

Dicen que hoy la luna brilla más,
Que nunca, que jamás.

Dicen que nunca la has visto tan brillante, más que una estrella fugaz.

Pero, ay, astro, verás; es que yo ya estoy mirando,

lo que quiero mirar.

 

 

Lo que realmente te diría mi corazón. En balleno, en un trueno, montado en una estrella fugaz. O hasta en la estrella Polar, si me dejas, que no hoy, sino siempre, te llame Amor. Si no me sueltas, si me das cada calada de tus caricias, de tu voz.

A A. Pérez. A Sebastián. A todos los que me susurran, sin siquiera hablar. Al que dice “bajo el mar”, en código, pídeme, que sea solo tuya,

y enséñame, ese lenguaje que dominas, tanto como mis manos, como mi voz.

Susúrrame cada noche, antes de dormir,

líneas rodeadas de #, las mismas que son mi vida,

mi Universo, mi holograma,

si, simplemente, no dices nada.

Quiero que me pidas que me case contigo.

No hoy. Cada día. No algún día. Hoy, como siempre. Ahora, como nunca.

Jamás me sueltes. Jamás me escondas. No. No me escondas más.

Grítale al mundo quién soy, quien te inunda, cada noche, con tanto amor;

ni 2, ni 4, ni 7, me da igual.

O todas las estrellas me enseñas, o para qué observar, el cielo de invierno, y no entender, que el de verano existe, y es bello, como el Universo en si.

Así, que pídeme, que me case contigo, o que me vaya por donde vine a ti. Por la vía de la amistad, que creció sin limite, sin fin.

Con el fin de verte, cada alba, cada amanecer, con el fin de que tu presencia,

no sea la ausencia,

de esta noche,

de ayer.

Así que toma el anillo, que me domina a Mí.

O suéltame, desata los nudos, que nos unen, que nos enredan, que no me dejan respirar.

Todos y cada uno de los electrones que rodean nuestra habitación, que se queden quietos, como fríos están,

como muertos estarán, si hoy,

no te arrodillas, o no, mejor, no

ámame como vives, de pie. Mírame como me miras, en horizontal. Tómame y seré tuya. Así, sin más.

Y quédate con todo, lo que te ofrezco hoy.

Y siempre, la misma historia, cada amanecer.

Yo leyéndote, ante el mundo, como tu mujer.

Las más bellas letras que me hagas concatenar, con tu voz, con tu sonrisa,

con tus ojos, con tu olor.

El que dejas en mi almohada, que, en realidad, es de los dos.

En el sofá, en el balcón. En mis dedos, en mi piel. En el ya no sabemos quién es quién. En es ya no somos dos, ya no somos más. Que lo que queda al fusionar,

dos almas errantes, que navegan en el mar,

sigue nadando,

y escucha a tu mujer,

la que te pide que te cases con él.

Yo te digo hoy, mi amor, que jamás oirás mi voz, pidiéndote que te unas, a mí, a ti, que le enseñes al universo tu dedo corazón, y muestres ese Anillo que domina mis comandos, que es como un Iwatch, pero mil veces mejor.

En un i-ring, y está hecho del oro, fusionado con mi calor. Con nuestra pasión. Y ¿sabes de dónde viene el oro, mi amor?

Del mismo sitio, al que te llevaría, de Luna de Miel,

si, hoy, si cada día, me pidieras en horizontal,

que hoy, que cada día, sea tu musa, tu Uno, tu mujer.

Que sea Todo lo que juntos podamos ser.

Todo lo que podamos soñar.

Todo lo que podamos diseñar.

Medio en balleno, medio en código, de eso trata el pseudo-código tal vez,

de dos voces fusionándose en un eterno vaivén.

El de tu piel en mi piel.

El de tu ser en mi ser.

El de un libro, el de los dos.

El de un futuro que no sé ni imaginar. Ya puedes pensar. Cuán grande debe ser la felicidad, si ni siquiera

la puedo soñar.

Así que voy a cerrar los ojos, a ver si así, tal vez,

susurras las palabras que sueño con oír de tu voz,

Te quiero, mi Amor. A ti, como a ninguna, A ti, ahora, cada hoy, cada día, cada segundo que no estés. Cada onda que se desgarra, cada fotón que se apaga, cuando te vas. Déjame diseñarte un Agujero Negro, y condensémonos, mi Amor.

Mi vida, Mi voz.

Mi elipse eterna de dos infinitos en una verbena que no sabe acabar. Que ha entrado en bucle, que está

en eterno equilibrio,

como a ti,

te gusta estar.

 

 

 

 

 

 

Saps? No. No saps, el que em creua pel cap. El mar, a la teva pupil.la, reflectida; la sal, a la teva llàgrima, a la teva soledat. A la meva, a la dels dos. Presentem-les. I que plorin, i que tinguin un amic amb el que plorar.

Al llenguatge que parla el meu cor, el meu cap.

La meva terra, i la meva ciutat.

Les persones que m’envolten i, fins i tot, a vegades,

el QWERTY amb el que escric, que,

com la que escriu,

tot i que no el parli gaire, està programat en l’idioma del meu país,

-en el de la Muntanya, amb vistes al Mar, el de la de la tramuntana despentinant-,

el Català.

 

 

El que creua pel meu cap

No, no ho saps. No t’han arribat totes les coses, que han creuat pel meu cap.

No tens ni idea, del temps que m’he passat,

desitjant-te, sense saber-ho però sentint-ho en realitat.

 

No, no ho saps. Les hores que et passes al meu costat; les vides que hem viscut ja. Les hores últimes de vigília, en les que el meu cos no pot parar,

de pensar, de cridar,

que tu

-tu-,

en realitat, no estàs,

ni hi estaràs.

 

 

 

Tu i Jo

I és que hi ha amors impossibles, i després estem tu i jo. Que si, que ens estimem molt. Que si, que ets la sal del meu dia, la mateixa que cau, indexada en una llàgrima, per la teva cara, que és tan angelical. I a través de la meva pupil.la, veig el teu iris, que és ple de colors.

I la teva tristesa, que ja veus, com tot, tindrà un final,

se’m clava dintre, com un punyal.

I sembla, casi, que no pugui respirar. Així que m’estiro, i em mires als ulls. Aquells, que se semblen tant a tu; tant macos, tant clars, que la mateixa llum, s’atura per observar,

 

aquella tarda en el mar,

reflectida en el teu iris, blau,

com la soledat.

 

 

 

Les Soledats.

La que sé que sents, quan dius que estàs bé. La que sento jo, quan et dic el mateix.

Així que presentem-les, a les nostres soledats,

i que s’estimin; o no.

 

Però que ja no siguin Una, que siguin dos. I si ploren, i si ja no poden,

que es mirin, com en un mirall.

I que vegin, molt al fons, com dos germans,

es fan costat.

 

 

 

I no ho saps

Saps? No hauria, però penso en tu.

així que deixa’ls que parlin, que ja s’ho trobaran. Lo raro és no estimar.

 

I saps? El meu QWERTY està programat en català

casi, com si t’estigués esperant

 

Per poder parlar, en aquell idioma, que m’és quelcom estrany

-veus? quelcom sona fatal-

però és el mateix llenguatge, que parlen les meves mans

Quan et busquen, quan no et saben trobar.

Quan s’arrisquen, a apropar-se -sabent que haurien de parar-.

Quan s’arrisquen a somiar  -despertes- entre les teves, que saben a novetat.

 

A innocència, a bondat.

A la teva, a la dels dos. Y és que buscant-nos les mans, ens van trobar, quelcom estrany,

que no esperàvem trobar.

 

És la pròpia vida, somrient, en passar.

 

Mi universo, de ti, de los Dos. Prográmanos. Tumbémoslo. Tumbémonos. No me ames infinito. No seamos Romeo y Julieta, seamos Tú-y-Yo.

Si no cuento mal, lo que ahora lees, es la octava publicación,

De este sitio, que es mío y que es tuyo,

Así que convirtamos ese octavo en cardinal, y -acción, reacción- tirémonos al suelo,

Tumbémoslo. Y durmamos para siempre,

Sobre el infinito, sobre los dos. 

 

Mi universo de ti.

Tardes en la arena, noches en vela. Horas que pasan lento acompasándose con la brisa del mar, que mueve tu pelo, y que parece dibujar, remolinos de colorines, por aquí, por allá, por doquier, con su vaivén.

Y déjame arrastrarte hasta la más bella canción, aquella que canta una antigua historia de las de antes, de las que ya no hay dos. De las que te cortan la respiración y hasta la vida. De las que susurran suaves palabras, antes de caer, rendidas a sus pies. Pues ya se dice, mi Amor, que no hay más enamorado,

que el que se enamora del propio Amor.

 

 

Prográmanos.

Prográmate. Prográmame. Prográmanos. Construyamos un Estado libre, autónomo, de libertad en tus brazos, de bailes sin final. De noches eternas, de vidas, de lazos, de abrazos.

Yo me encargo de sentar las bases de nuestra legalidad, de crear las Leyes que rijan nuestra ética, nuestras costumbres, lo que somos, cuando somos, los dos. Y ordenar nuestro amor, de una forma bonita, poética, a semejanza a ti,

pero jamás limitarlo, mi Sol. Pues tal como el agua,  mi amor, ni las Leyes de la física, que están escritas con la tinta de lo que es

porque debe ser,

serán capaces de contener, ni una gota de agua, de mi amor, que es denso, que es puro, pero que tiene sentidos, que tiene sabor.

El de tus besos, el de tus labios, el de tu cuerpo al despertar; el de ese alma que me inspira y que, por favor, no me expire jamás.

 

 

Romeo y Julieta, el tejido espacio-temporal, y la inopia general.

No seamos Romeo y Julieta. No, por favor, esos no.

¿No veis que su amor duró 3 días; no veis que su amor, no era amor?

Y si la vida nos fuerza a morir, seamos como el mar, cuando cae, más allá. Sé mi horizonte, porque yo ya soy tu mar.

Y formemos una tangente que cruce mis labios con tu vida, y tu piel con la mía. Y creemos un vector, o un agujero negro –quizás- , y que se converja hasta el tejido espacio-temporal;

seamos el horizonte y el mar, seamos la muerte y la vida -de una estrella fugaz-, seamos invierno y primavera, seamos cascada, seamos sal.

 

 

El infinito

Me oprime algo, muy en mi interior. Y cuanto más crece más liviana me siento,

Pues cuánto más grande es el vacio,

Menos escucho tu voz.
 

 

Ámame.

No me ames infinito. Ámame.

Pues si tanto lo haces, habrá llegado el final, de nuestro amor y de su crecimiento exponencial.

Así que no me ames infinito, Ámame más.

Más, quiero más. Quiero ser tu aire, quiero ser tu mar.

Más, necesito más. Más de tu boca, necesito respirarte más.

Soy fan de las fórmulas que diseñan tus besos en mis labios, en mi piel, podría hacer una gráfica, de cómo entras en mi ser.

Y vivir, entre elipses de amor;

Entre rectas y curvas y hasta sábanas de color.

Y tender siempre al infinito, elevarnos al cuadrado; y morir en una línea, en un segmento, de los dos.

 

 

A la Luna, bajo el Mar. Dibújame, la más bella canción, eterna Poesía, en tu voz.

A la Luna, que me hace sentir, que puedes ser un trozo de mierda aeroespacial, y aún así ser bella, y aún así brillar.

A la vida, que me hace pensar, que puedes ser el fruto de una bonita casualidad, o la labor de muchos multiversos, pero qué más da.

 

A las estrellas, por crearme a mí. Pero sobre todo, por hacerte, tal cual, a ti.

A las montañas, pues me hacen suspirar, por los mares de nubes que ven al despertar.

 

Al mar, por hacerme ver, que a veces lo que hay debajo de ti, es igual de bonito hasta que la via lactea en tu pupila, en la mía, sobre los dos.

Al océano, por hacerme comprender, que por mucho que algo te mole, siempre hay algo más grande, digno de ver.

 

A las cascadas porque con ellas entendí, que pase lo que pase, mi amor caerá, irremediablemente, sobre ti.

A las cenizas, porque ¿lo ves? existes, aún cuando ya no brillas, en mis ojos. Estás, aun cuando no estás.

 

A la Muerte, que me hace vivir. Con un fin. Sin miedo, pero no sin ti.

A ti, que me guías a la Luna, a la vida, a las estrelles a las montañas, al mar. Al océano, a las cascadas, a las cenizas, a las que llegaré con la muerte, a ti.

 

 

 

Bajo del mar

Me gustaría saber dibujar. Me encantaría saber cantar. Escalar. Volar. Bajo el agua respirar.

-A ti, a ti, contigo, contigo, a ti-.

 

 

 

Dibújame.

Quiéreme como los ángeles a sus alas. Admírame como Salvador a su Gala. Condéname, como el sol a la mañana. Átame, como los nudos en la garganta.

 

Siénteme, como se sienten las verdades, como puños en el alma. Deséame, como solo tú sabes. Anhélame, como la flor al Sol.

 

Abrázame como si no hubiera un mañana. Ámame, como si mi luz fuera tu ventana. Ódiame, como al Windows XP. Porque soy demasiado fácil, porque soy demasiado complicada, y todo a la vez.

Porque a veces soy tu mitad, pero a veces también soy ET.

Y busco una bicicleta que me lleve a mi hogar. El que veo en las estrellas cuando por la noche, parecen brillar.

 

No lo hacen, Amor. Arden, como mi corazón. Y fabrican los elementos que respiras, que sientes, que miras. Les debo hasta tu vida.

Y quizás yo, en realidad, tan solo soy un Planeta,

de tu Sistema Solar.

Así que formemos una elipse, y empecemos a gravitar.

 

 

La más bella canción. Eterna poesía, en tu voz.

No me gusta sentarme y forzarme a escribir.

Pero hoy quiero cantarle al mundo, la más bella canción, y es que jamás ha resonado nada en el fondo cósmico de radiación, que se parezca en lo más mínimo a lo que siento al escuchar tu voz.

Por eso quiero crear versos, basándome en ti, y enebrarlos a tu imagen y semejanza,

Y valga la redundacia,

Cantarte a ti a ti.

Y que las notas se conjuguen con esa Poesía,

que no se agota, aun sin poetas que la hagan brotar. Que no muere la lira,

ni lo hará.

 

Pues mientras ondeen los árboles, mientras caiga el agua del cielo al mar;

Mientras haya estrellas y planetas en una elipse gravitacional [ 🙂 ],

 

Mientras haya fuego y haya vida,

 Créeme, habrá Poesía.

Al físico que inventó Internet (otra vez). Pues me ha hecho pensar, que si hay un lugar remoto, al que todos podemos llegar, quizás encuentro un teletransportador, donde irnos con los archivos de nuestra ROM.

 

Tus comandos

Y quiero conocer todos tus atajos, quiero el pdf de todos tus comandos.

Quiero el Ctrl x de tu corazón, para llevármelo conmigo;

o mejor, quiero el Ctrl v de tu cuerpo, para inserirme entera, y fundirnos de amor.

Quiero el Ctrl Delete, para borrar tu tristeza, tu dolor. Y que se quede en la papelera de reciclaje, donde ya volveremos, tú y yo.

Quiero el Ctrl F, para encontrar, todo aquello que busco sin apenas buscar.

Quiero el mapa de los merodeadores, de los hermanos de Ron, (el que usaron 4 magos de los que uno, era un ratón) quiero la Guía Michelín de tus venas, de mi corazón, quiero estar en ti como por la noche en casa,

ir a oscuras, como guiada por tu voz.

Aunque, sabes, mi amor, que con mi orientación, me perderé en ti, entre tanta arteria, entre tanta pasión.

Y deja que olvide hasta cómo se siente la Luz del Sol.

Pero ni tus ojos, ni tu manos, ni tu voz. Y por favor, por favor, NO dejes que olvide la vía secreta directa a tu corazón

 

 

32

Son las 23:23 y no debería, pero dejo que ese número me lleve a ti.

O el 32, o quizás cualquiera con el que pueda jugar, y concatenar,

y de la mano, llegar, por el camino de la locura a tus ojos,

a tu sal.

Y qué bien sienta andar, haciendo series lógicas, que tienen equilibrio,

que me dan paz.

 

Y sigo y me pierdo, y la noche cae sobre mí. Y mi mundo se hunde, porque sé que ya:

no llegaré a ti.

 

 

La locura

Dicen que la locura consiste en hacer algo, con repetición, esperando obtener resultados divergentes en cada ocasión.

Pues yo no estoy loca, -créame Dr.,

Pues cada vez que hago algo, lo que espero es encontrar, su mirada, sus labios, esperándome, al pasar.

 

 

No.

No me digas que me extrañas, no me digas que te falta mi voz.

No vengas con historias de cuán grande es tu amor.

No me sigas por la vida, ni por el SIGDA,

NO ME DIGAS que te apetece que sea tuya.

Porque no lo soy. Y si no lo soy

-ya, hoy-,

es porque tu mano no es mía, ni tu cama, ni tu amor.

 

 

La usucapió y Antonio Madrid

La co-propiedad es una MIERDA, y el usufructo más. Si no me crees, siéntate a leer sobre cualquier derecho real.

Sabes qué es la usucapio? Mírate mi otro blog, ese que habla de mi otro yo,

El que redacta contratos, el que por ello siente pasión.

Las letras son mi vida, y las combina mi razón,

Como me enseñó Antonio Madrid,

 

Guiada por mi emoción.

 

Y se funden en un todo, y todos sus caminos llevan al AMOR.

Y te hablaba de mi Usucapio, sí, en mi otro blog.

Pues estás presente en mis alter egos, eres mi tinta, el GPS de mi voz.

 

 

“AMOR CONTRA ROMA”

La usucapio es algo de ROMA, que decía algo así:

Quien posee algo,

Mediante la paz, sin parar, y actuando sobre lo poseído como si fuera tu propio bien,

Al cabo de un tiempo, x, adquiere su propiedad.

 

Y es que ya lo sabían los romanos, y es que ya lo clama mi voz:

Un día serás mío,

O moriré,

En ROMA,

 De AMOR.

 

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